miércoles, 11 de abril de 2012

La vergüenza de ser normal

Hablar de Shame y mirar para otro lado es precisamente la vergüenza que busca destapar Steve McQueen en el espectador. Y digo vergüenza porque Shame no va de desvíos o perturbaciones sexuales como nos la han querido vender. Más bien pienso que es un vivo reflejo del estado en el que se encuentra el hombre.

Hay una escena que resulta de lo más reveladora: cuando Brandon se acuesta con Marianne es incapaz de mantener una  relación con ella. La respuesta fácil al por qué nos diría que estamos ante un tipo enfermo. Pero si nos sinceramos un poco con nosotros mismos y reflexionamos en torno a los mecanismos con los que hemos crecido, la respuesta es bien distinta.

Entre dichos mecanismos podemos encontrar una sociedad instalada primordialmente en un único sentido: el visual. Si a esta circunstancia le añadimos que los estímulos nos vienen cada vez más mediatizados por las tecnologías, lo real se nos antoja un desierto falto de autenticidad. Esta situación nos convierte en mónadas que ven al Otro como algo inalcanzable.

Por otro lado, si a la mediatización le añadimos velocidad y saturación, el hombre se convierte en un incansable devorador, cuyos efectos secundarios son la indiferencia y la apatía. Y cuando entra en escena estos elementos, ir más allá de lo que tradicionalmente se consideraba normal, se convierte a su vez en una nueva normalidad.

No voy a tirar de estadísticas para demostrar algo que es un secreto a voces: la impotencia va en aumento en los hombres. Muchos querrán ver al protagonista de Shame como una vergüenza, un enfermo o incluso como una víctima del sistema. Con mi reflexión quiero ir más allá para postular que ninguna de estas descripciones son verdaderamente reflejos de nuestra sociedad.

Si verdaderamente somos hijos de nuestro tiempo, Brandon es el tipo más normal que me he echado a la cara. Ahora bien, que dicha normalidad sea buena o mala son términos morales en los que no voy a entrar. Cada cual que se mire en el espejo que más le convenga, pero no por ello vamos a escapar de lo que nos ha tocado vivir.
 

jueves, 8 de marzo de 2012

Cuando los prejuicios matan estrellas





Agnes está en clase en su mundo.







Su mundo está lleno de estrellas y se llama Elin -la chica de la que está enamorada-.






El director rompe el punto de vista para recordarnos que Agnes no sólo no está sola en este mundo, sino que además está siendo observada.








Observada por una sociedad que tiene sus prejuicios y al percatarse de ello...








...Agnes vuelve a su mundo para destruirlo.



lunes, 9 de enero de 2012

...la vida es un travelling out...

En la sexta temporada de Los Soprano, Paulie se entera de que su madre no es realmente su madre, sino que más bien su tía, la monja, es su verdadera madre. Durante la Segunda Guerra Mundial, su madre se acostó con un soldado y para evitar la vergüenza, le dio a su hermana el niño. Ante dicha situación, Paulie reacciona cortando por lo sano, no quiere saber nada más de ellas. Poco después, su madre biológica muere. Capítulos más tarde, concretamente en el nueve, a Paulie le detectan cáncer de próstata. Veamos la última secuencia de dicho capítulo:




Comenzamos con el punto de vista de alguien que está viendo la televisión.


Se trata de la madre de Paulie (no biológica, realmente es su tía). Llaman al timbre.







Abre la puerta y se encuentra con Paulie.





Ella le dice que no tiene ganas de discutir. Paulie entra sin decir nada. A partir de aquí, el punto de vista será el de Paulie.







Paulie se sienta y mira la tele. Ella le pregunta si quiere galletas, pero a él no le apetece.






De pronto, Paulie mira hacia otro lado.








Plano subjetivo de Paulie: la ventana.







Cambio a una escala más próxima para hacer más hincapié en la mirada de Paulie.









Paulie deja de mirar la ventana...






...y vuelve a la televisión.





 




De repente, la cámara se sitúa en el exterior y comienza un lento tranvelling out.









Fin del capítulo.







La pregunta fundamental que deberíamos hacernos con el último plano es la siguiente: ¿se ha producido una ruptura del punto de vista? En un primer momento podríamos pensar que sí, ya que la cámara no sólo se aleja sino que también se ha situado en el exterior. Pero si asumimos que es una ruptura, ¿qué función tendría? ¿alejarnos de los personajes para situarnos en una posición más objetiva? Pienso que la clave está en el plano de mirada anterior. El plano / contraplano que se establece entre Paulie y las ramas del árbol a través de la ventana nos sitúa en la mente del personaje, que se encuentra angustiado por su posible muerte. Después Paulie deja de mirar la ventana y sigue con la televisión. En ese momento, el director quiere que sigamos en esa angustia, y nos transporta sutílmente a través de un travelling out a las ramas que representan el apego a la vida de nuestro personaje.