sábado, 6 de abril de 2013

Los turistas no se enamoran

No hay mejor forma para encontrarse a uno mismo que tomarse unas buenas vacaciones. Eso debió de pensar Chris cuando invitó a Tina a viajar por el país en caravana. Pudiera parecer que Sightseers no va sobre la búsqueda de la identidad, sino que más bien asistimos a una macabra historia de amor, pero hay ciertos detalles que me hacen pensar de forma diferente.

Por un lado tenemos a Chris que quiere escribir un libro para alejarse del aquel chico pelirrojo e invisible del instituto que no soporta ser. Para ello emprende un camino junto a su supuesta musa en busca de aquello que lo haga único y diferente, y en su afán por alejarse no dudará en quitarse de encima todo aquello que dificulte sus deseos.

Por otro lado tenemos a Tina, una chica enamorada que hará todo lo posible por preservar dicho amor. En principio, Tina no busca nada o más bien deberíamos decir que ya ha encontrado lo que buscaba: Chris se eleva como aquello que la ha liberado de la represión que supone su madre.

Resulta paradógico que los obstáculos de los que se va deshaciendo Chris se parecen demasiado precisamente a eso que el más desea ser. Paradoja que también se da en Tina, ya que va quitando del camino todas aquellas piedras que se interponen en su amor por Chris, pero que a la postre la alejará de él.

El egoísmo de uno y otro son dos caras de la misma moneda, pero en principio uno busca encontrarse a sí mismo y el otro preservar lo que ya ha encontrado. Ahora bien, ¿y si los roles estuviesen intercambiados? Es decir, ¿pudiera ser que la verdadera protagonista de la historia fuese Tina e indirectamente fuese ella la que consigue encontrarse a sí misma?

La clave nos la da el tramo final del film. Chris no consigue aquello que buscaba y en un último intento por dar sentido a su vida empuja a la pareja a una dramática desición, pero ella no da ese paso. Ese paso atrás de Tina representa la toma de posición de su yo, lejos de su antigua vida bajo la mirada omnipresente de su madre y sobretodo dejando a un lado ese ilusorio amor que precisamente desemboca en una puerta hacia ella misma.


Sightseers no es una historia de amor al uso. Más bien es una búsqueda por encontrar aquello que somos, una identidad única e irrepetible que constantemente nos recuerda que somos turistas de nuestro propio yo.