martes, 16 de julio de 2013

Nunca fue como creíamos

Richard Linklater es un tipo obsesionado con el tiempo. En numerosas ocasiones ha comentado que le resulta curioso como dos personas que vivieron un mismo hecho, lo recuerdan de muy distinto modo. Sólo hace falta ver Tape para darse cuenta que su obsesión comenzó a temprana edad, pero me atrevería a decir que su trilogía Before... se erige como la culminación de sus inquietudes.

La relación entre Jesse y Celine está vertebrada por el tiempo en dos etapas diferentes. La primera tiene que ver con la noche en la que se conocieron y cómo este momento definirá sus vidas. Después cuando vuelven a encontrarse a raíz de la publicación del libro que narra aquella noche, Celine no deja de decirle a Jesse que no la recuerda tal como él la plasma en la novela. Al final de Before sunset tenemos la sensación de que ella se hacía la tonta y sí que coincide con la versión de él. ¿O no?

La clave nos la da la segunda etapa temporal que vertebra la relación a partir de que comiencen a vivir juntos y formen una familia. En Before midnight constatamos que aquella noche vista con la distancia del tiempo ha derivado en dos versiones muy distintas. Por un lado, Jesse le asegura a Celine que sigue siendo aquel chico que conoció y se enamoró de ella en el tren. Pero el problema es que Celine no sólo no es la misma de aquella noche, sino que además aquella noche nunca representó para ella lo mismo que para él.
 

Un lento travelling out cierra la historia constatando no que algo haya cambiado y que no volverá a ser como antes, sino que más bien nunca fue como creíamos...

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