sábado, 9 de noviembre de 2013

Las hamburguesas con sangre saben mejor...

En el capítulo cinco The yoga play de la tercera temporada de Homeland me llamó la atención la siguiente secuencia:





Un niño juega en el jardín de una casa.








Majid Javadi, espía de la inteligencia iraní, degusta una hamburguesa.




 

 

Y se percata de algo.







 



Ha salido una mujer y se dirige hacia el niño.









El iraní se distrae mirando, se mancha la camisa con la hamburguesa y maldice algo en su idioma.










La mujer se lleva al niño.

 

 



Majid Javadi mal humorado mira como se lleva el niño.










Más tarde el espía iraní llega a la casa donde lo esperan sus aliados y pide que le den una camisa nueva.






Al principio de la secuencia llama la atención de que un terrorista que está en contra de un estilo de vida como la americana esté degustando con tanto agrado una hamburguesa made in USA. Su enfado posterior a raíz de mancharse con ella y el hecho de que quiera cambiarse de camisa cuanto antes, se reveló como la metáfora perfecta. ¿O no? Si algo he aprendido con Homeland es que no puedes dar nada por sentado.

En el capítulo seis Still Positive nos enteramos que Majid Javadi tiene esposa e hijo. En el episodio anterior no se me ocurrió ni por asomo que aquella mujer y el niño bajo una flamante bandera de los EEUU, a los que miraba mientras comía la hamburguesa, eran su familia. Y pasa lo siguiente:


La metáfora ha cambiado de sabor. La verdadera mancha no era el estilo de vida americano sino su esposa. Y por eso, en Homeland las hamburguesas con sangre saben mejor...

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