viernes, 7 de julio de 2017

Prefiero estar enfermo a ser un pastiche

20 años después ... mi enfermedad sigue intacta. Sigo buscando ese nirvana que escribía en las puertas de los cuartos de baño de un instituto de un pueblo perdido en la España profunda. Sips. Soy pura white trash y siempre me gustó ser la madre superiora de dicha basura. 

¿He nombrado nirvana? Nunca olvidaré esa mañana. Entré en la clase con mis particulares andares. Sips, era un don nadie, pero me la sudaba todo y lo más asombroso: me respetaban. No puedo decir lo mismo a la inversa -mi manera de andar me hizo lo que soy-. La vi llorar. ¿Qué te pasa? "Ha muerto Kurt Cobain". ¿Quien? 

Mi conocimiento musical era nulo. Freud se echó a llorar. ¿Cómo te comes eso? Sips, iba a Continente con mis padres a comprar y en el camino escuchaba la radio, pero para mi las matrículas que no fueran de mi provincia tenían un valor mucho más especial que las canciones. 

¿De verdad que no conocías "Si tú me miras" de Alejandro Sanz? Nops. La música en mi vida habían sido los libros y Onda Cero con Luis del Olmo poniéndole olor a la cocina de mi santa madre. Ya. Lo se. Pero... cambio de párrafo.

Como ya dije antes, tenía una especie de aura que me protegía. Nops. No sufrí bullying, por suerte o desgracia, me da igual lo que pienses. Tocar la flauta era lo más parecido a pasarlo mal. Y ahí empezó todo. 

Mi profesora de música veía que la flauta no nos motivaba y tuvo la genial idea de poner una canción de un grupo llamado Oasis. Perdí la virginidad con Whatever. ¿Qué podía yo hacer? No lo se, quizás debería estar agradecido, por haber sobrevivido a mis aventuras sin música, ¿Estaba seguro de ello? Tan seguro como que la realidad nunca fue la verdad completa. 

¿No haber escuchado nunca música era un sueño nada más? Nops. Lo importante fue que desperté y había algo muy importante que debía hacer. Follar. 

Y follé. ¿Eso me convirtió en un pastiche? Nops. Y ya van cuatro negaciones. Más bien me convirtió en un enfermo. En un chico enfermo que prefirió no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Las razones? ¿Quien necesita razones cuando tienes música? Placer. De lo contrario no lo hubiese hecho. 

20 años después mi enfermedad sigue intacta. Cuando vi aquella chica llorar, mi respuesta fue reírme -no de ella- sino más bien de la vida -miento, me reí de ella-. Porque mi vida es y ha sido un pastiche de mentiras y verdades a medias. Usted lector estará de acuerdo conmigo. 

Pero quizás el pastiche sólo se reduzca a un recurso para escribir este hilo. En el fondo sigo siendo un niño enfermo -Sick Boy, el verdadero protagonista, no Renton-. Ya no se trata de elegir la vida o no. Soy un adicto, y esa es la puta realidad. ¿Podría ser adicto a otras cosas? Sips -y ya van tres afirmaciones-, pero prefiero estar enfermo a ser el pastiche que acabas de leer.




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