sábado, 29 de junio de 2019

Voto a VOX, veo Jugones y soy de izquierdas

En un mundo donde las minorías se han apropiado de la "verdad", ser un reaccionario es igual de equiparable a cometer un crimen, y lo peor de todo es que siempre serás culpable hasta que tu demuestres lo contrario -¿Si es si o es no? ¿No es no o es si?-. 

Cuando VOX no lo conocía ni su padre, yo ya me hice eco de él, de hecho en anteriores publicaciones podréis comprobar como hablo de la -¿extrema-? derecha. No aquella basada en el nazismo o fascismo, sino más bien aquella que vela por lo que he sido siempre -sin ser consciente de ello en mi juventud-, un luchador que con mis impuestos mantengo este país.

De nuevo empiezo un párrafo con un "cuando" era un adolescente, renegaba de los adultos, sobretodo mis padres, y de las políticas de derechas -¿o izquierdas?- -¿cual es la diferencia?- Algo muy común y que se repite cíclicamente generación tras generación. 

Todo lo que me decían mis padres, abuelos y demás familiares o amigos de avanzada edad me lo tomaba como la antítesis de lo que yo sentía. Ahora no es que sea un viejo, pero si que me ha llegado ese momento en el que me he dado cuenta de que cierta herencia vertebra no sólo mi vida, sino a la naturaleza misma. 

Ahora mismo soy igual que mi padre. No sólo físicamente, con los mismos gestos, ideales, cultura, personalidad o temperamento, y voy más allá, soy un clon de él. Me he convertido en todo lo que repudié en mi juventud. Y no sólo eso, el tema está en que estoy encantado de ello. 

Encantado de darme cuenta de que por mucho que creyera que fuera a cambiar el mundo, al final he terminado siendo el mismo mundo que me negaba a pertenecer. Y esto no es nuevo, si el lector tiene cierta edad sabrá de lo que estoy hablando. 

Pero como siempre digo, detrás de un texto hay un subtexto. Esto viene pasando desde que el hombre es hombre, e inventó la escritura para dejar constancia del mercado y las propiedades. Nada que no haya dicho cualquier antropólogo. 

De nuevo empiezo un párrafo con un "pero" aunque no haya cambiado el mundo y sea igual que mi padre, si que ha cambiado algo. Soy igual que mi padre, pero el contexto ha cambiado. Me enfrento a la vida de la misma forma, pero la vida no es la misma. 

Mi padre votaba al PP -la nueva izquierda- con las mismas inquietudes con las que yo votaba al PSOE, y ahora he votado a VOX. Como también él escuchaba El Larguero y yo sigo la actualidad deportiva de mi equipo a través del Chiringuito de Jugones (que no es telebasura, más bien post-telebasura y tiene el mayor tanto por ciento de primicias acertadas de todos los medios...).

La esencia o naturaleza es la misma, ya cites a Platón o a Aristóteles, porque donde radica el misterio es en la dirección que vas a tomar. Mi padre giró a la izquierda de la derecha, creyendo que iba a la derecha, y yo también lo he hecho igualmente. Pero la diferencia está en que aunque mi camino vaya a la derecha, siempre seré alguien de izquierdas...


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