lunes, 8 de junio de 2015

No es más feliz el que menos necesita, sino el que más Coca Cola bebe

En mi vida he vivido algún final que otro. Unos reales. Otros ficticios. El problema deviene cuando llega un momento en el que no sabes distinguir la realidad de la ficción. 

Llamar por enésima vez a mi psiquiatra no es la solución. El cree que sus palabras (medicamentos) son el mejor remedio, y yo como uno más, asiento y digo que sí a todo, aunque cuando salga de la consulta me limpié el culus con las recetas (como hice con mi licenciatura).

Hablando de recetas. Mi madre es una receta en sí misma. Y yo gracias a Dios (sí, ese que Nietzsche mató) estuve atento a sus encantos (¿hechizo?). El hechiza, tu hechizas, ellos hechizan, y nosotros no somos capaces de pasar página porque la nostalgia de los finales nos corroe (¿magia?).

Porque esta entrada va de finales. Los Soprano pusieron el techo muy alto, pero The Shield lo desbancó. Y Justified me desilusionó a pesar de tener el mejor antagonista de la Historia. Mad Men estaba a la espera. Era como un huevo a freír que no sabías si te iba a salir rana.

Y el momento llegó. La diferencia entre Don Draper y yo es que el era una mosca encerrada en una luz, y yo una mosca intentando entrar en la luz. Todo su camino ha sido inversamente proporcional al mío. 

Mientras él intentaba escapar de un "yo" ficticio, yo intentaba apresar un "yo" de "película". De nuevo mi psiquiatra me receta medicamentos. Normal. Pastorear el "ser de uno mismo" en una línea donde la ficción no se distingue de lo real. La palabra "pastorear" proviene de pastor y la situación da que hablar. 

Y eso es lo que quería precisamente hoy mismo. Hablar. No hablar a ti, lector. Lo que yo quería era hablarme a mi mismo a través de ti. Porque lo más complicado en la vida es mirarse a uno mismo. Y yo hacía tiempo que no me miraba. 

En estos momentos me estoy mirando en un espejo, y en ese espejo no veo que el que tenga menos necesidades sea más feliz. Por el contrario, siento que mientras más Coca Cola bebo más feliz soy...