domingo, 20 de octubre de 2019

Vamos a dejarnos de pajas, vamos a la puta realidad

Las pajas es algo propio de la juventud o adolescencia, si las alargas más allá puedes sucumbir en el error de no saber distinguir la realidad de lo que verdaderamente estás viviendo. 

Dicho esto, y habiendo superado el síndrome de Peter Pan, hablemos claro. El hecho de que viviera mi infancia rodeada de películas en VHS porque mi padre tenía un videoclub no me hace un director de cine. Sólo crea en mi una cultura y sobretodo un conocimiento cinematográfico a nivel subconsciente. 

Ya lo se, la similitud con cierto director es evidente, aunque con ciertos matices. Yo era un crío que devoraba cientos de películas gratis, y el otro era un empleado con una clara diferencia de edad. Llegados a este punto, el lector creerá que me estoy comparando con Tarantino, puede, pero también podría ser Paco Cabezas. Da igual. Sigamos.

Muchas cabezas como la de Paco han reivindicado una enseñanza de la cultura audiovisual, no porque no la tengamos presente desde que nacemos, sino más bien para discernir lo que vemos y oímos, y  de ese modo crearnos un criterio propio que nace de un raciocinio individual sin tener que beber Coca Cola y aspirar a ser el ganador de Gran Hermano.

Llegados a este punto, el lector ya sabrá que nos movemos en una franja que parte de los 70 hasta los 90. Esas generaciones que vivimos en la calle las aventuras de lo que deseábamos ser, pero sin embargo nos impusieron que estudiar una carrera era un mejor camino. Y el experimento fracasó. En cierto modo.

Estudiamos lo que nos atrajo en ese momento, y ahora nos encontramos en una puta -dulce- realidad muy lejana de dicho camino. Pero como diría nuestro amigo Machado, bendito camino. Si volviera atrás haría exactamente lo mismo. Tengo que decirlo, lo he pasado muy bien.

Vale, pero el Otro nos impone un imperativo, tenemos que dejar de hacernos pajas. Como decían unas cuantas generaciones anteriores, te puedes quedar ciego. Puede, pero a estas alturas ya he cerrado el círculo que encabeza esta entrada.

No soy lo que soñé ser como tampoco lo que la sociedad quería imponerme, y dicho esto, aunque sea repetitivo o cíclico, vamos a dejarnos de pajas, vamos a la puta realidad, esa que tantos sufren como  un calvario, y para mi sólo ha sido caminar,,,