sábado, 9 de diciembre de 2017

Mascullar: hablar entre dientes y en voz baja, sin pronunciar claramente las palabras


Me repito, lo se, y además copio, corto, pego y elimino. Buscarás entradas que ya no existen, pero encontrarás otras nuevas que se repiten -¿?- Ya, tengo un diente bajo que masculla fuera de campo. 

Rebobinemos. ¿A quien voy a mentir? Metáforas creadas entre líneas no hacen de mi historia algo interesante al lector, si es que hay alguien que pierda el tiempo leyendo este blog -a partir de aquí SPOILERS-.

¿Cómo puede alguien repetir algo que nunca ha escrito? Nos podemos poner pedantes y acudir a las esencias o ideas griegas, pero seamos claros, ser esto o aquello o contemplar las ideas antes de que mi alma se una con mi cuerpo son puras gilipolleces. 

El camino va por otro lado. Las metáforas son los torpes zombies que una y otra vez nos quitamos de en medio sin problemas (y la culpa no la tiene precisamente Frank Darabont). Quizás el problema no es el mal que nos amenaza -masculla- fuera de campo, sino más bien ese "otro" del que hablaba Sartre.

¿Otra vez con las gilipolleces? No sólo copio, corto, pego y elimino, también miento -ssshhh¡-. Y entre tantas mentiras, trato desesperadamente de encontrar un lugar en el mundo: un trabajo, una relación seria y  una estabilidad emocional.

Usted lector, que no tiene un pelo de tonto, habrá notado que en el último párrafo he hablado entre dientes y en voz baja, sin pronunciar claramente las palabras que representan mi vida, entre otras cosas porque el verbo mascullar no está en mi diccionario lleno de mentiras -fin de los SPOILERS-.

viernes, 21 de julio de 2017

Cuando construía castillos de cielo en la arena de Santa Coloma

Nunca he estado en EEUU. Que conste en acta. Toda la cultura que tengo de ese país es literaria o cinematográfica. Dicho esto, me encanta la forma de entablar una conversación. Repito, ficción. Aunque más alta que la realidad esté la posibilidad -pastoreando el ser-.

Después del universal intercambio de nombres, deviene una segunda pregunta que tiene que ver con los apellidos y su origen -inmigrante-. Que tu padre o abuelo sea italiano -grande James Gandolfini- o irlandés, ya siembra una tierra llena de matices.

Pero la verdadera pregunta viene con el "¿Cual es tu historia?". Se podría decir que viniendo de la meca del cine (WTF? Sips), no es de extrañar que la vida en dicho país sea como un guión al más puro estilo de Hollywood -no el de los superhéroes y Disney-.

Si te soy sincero lector me importa una mierda lo que hayan hecho los yankees. Me quedo con la influencia que han provocado en mi, y ese particular "¿Cual es tu historia?".

Cuando pregunto en ese país llamado España, entre la basura blanca -¿por qué nadie habla de la white spanish trash?-, me encanta escuchar no sólo las historias que hay detrás, sino también la reacción que provoca en el interlocutor y cómo esta pregunta le hace sentir "alguien".

Si a ese "alguien" lo acompañas de una atmósfera aka Jóhann Jóhannsson (¡), la historia en sí deja de tener relevancia en sí misma para convertirse en una emoción que tienes que vivir como si fuese un camino. Y no hace falta decir dónde está la gracia de ese camino. Las entradas las vende Antonio Machado.

Ahora es cuando yo te cuento mi historia en modo camino tal cual sicario (!) cuya alma pertenece al Dios patrón Pablo Emilio Escobar Gaviria. Nops. Perdona. Ni soy sicario, ni tengo patrón -¿o sí?-. Soy más bien una especie de constructor. Nops. No especulo ni creo burbujas inmobiliarias.

Más bien me gusta construir castillos de cielo. Suena a "¿a qué huelen las nubes?". Lo se. No quiero venderte humos. La izquierda de Puerta (el 10 de Alemania también sirve de ejemplo) con su interior me hizo subir a los cielos, unos cielos cuya materia es pura arena, una arena  que tiene nombre de santa aunque no lo sea: el metro que me llevaba de Fabra i Puig a Santa Coloma, esa es mi historia.

A mi amigo Cris...


viernes, 14 de julio de 2017

¿La post verdad (¿-luz?-) es buena, fea o mala?

¿Qué significa para usted lector "post"? ¿Una verdad después de una mentira? ¿O una mentira después de una verdad? Desde Nietzsche y su "Dios ha muerto" a la frase de Banksy “La gente que madruga es la causante de las guerras, la muerte y el hambre” va un trecho. Sips. Tómate tu tiempo.

Porque yo sigo reflexionando sobre ello y hay algo que no me cuadra. Mi abuelo me decía que el que madruga, Dios le ayuda. Sips. Sigue tomándote todo el tiempo que quieras.

¿Contradicción? ¿Dios ha muerto o me ayuda? He visto como Frank Underwood madrugaba día tras día... Sips. Ese que seudocríticos tildan de Maquiavelo y la cuarta pared. Como diría mi amigo Slavoj Žižek esa sería la lectura superficial.

Quizás haya algo más allá de las paredes donde mirar. Un subtexto en clave de cigarrillos que forjan una trama cuyo horizonte son las ventanas que abren otras puertas.

(De las gomillas, de las arañas atrapadas en vasos, del deporte entre tumbas, desayunar costillas, las velas, remos o grifos rotos, muertes y maquillaje, los anillos y sus golpes en la mesa, las maquetas a escala, matar perros o pájaros, huevos negros de pascua, anillos desenterrados (¡), mear en las tumbas (¡), vomitar y comer huevos fritos, chupitos y mesas de ping pong, escupir a Cristo y sus consecuencias y un largo etc hablaremos otro día).

Sips. Mucho que digerir. De nuevo mi abuelo (ese sabio que me mira desde el cielo) me decía que después de comer había que hacer la digestión. Pero algunos no la hicieron, y proclamaron a Descartes como padre de la Modernidad. Echemos el freno de mano y de esa mano de Kundera, deberíamos preguntarnos si Cervantes no es nuestro verdadero padre. 

¿Pero de verdad importa quién es nuestro padre? Para Pablo (no el apóstol, el hermano de Tuco), su padre murió el invierno pasado. Aunque Tuco no espera que Dios se apiade de él. Su hermano no es mejor que él. 

En este mundo si uno no quiere morirse de hambre se hace fraile o bandido, cada uno escoge su camino, pero quizás uno de esos caminos sea más duro. Mientras que algunos hablaban de padres de la Modernidad, otros se quedaron trabajando duro aún sabiendo que era inútil. 

Quizás Descartes es demasiado cobarde para hacer lo que hizo Cervantes (bofetada¡) porque venían los soldados. ¿Azules o grises? Qué más da, Dios no está con nosotros, vivo o muerto. 

Llegados a esta situación uno se preguntaría si la post verdad (¿-luz?-) (¿San Agustín o Sergio Leone?) es buena, fea o mala. 

Juzguen ustedes mismos...

viernes, 7 de julio de 2017

Prefiero estar enfermo a ser un pastiche

20 años después ... mi enfermedad sigue intacta. Sigo buscando ese nirvana que escribía en las puertas de los cuartos de baño de un instituto de un pueblo perdido en la España profunda. Sips. Soy pura white trash y siempre me gustó ser la madre superiora de dicha basura. 

¿He nombrado nirvana? Nunca olvidaré esa mañana. Entré en la clase con mis particulares andares. Sips, era un don nadie, pero me la sudaba todo y lo más asombroso: me respetaban. No puedo decir lo mismo a la inversa -mi manera de andar me hizo lo que soy-. La vi llorar. ¿Qué te pasa? "Ha muerto Kurt Cobain". ¿Quien? 

Mi conocimiento musical era nulo. Freud se echó a llorar. ¿Cómo te comes eso? Sips, iba a Continente con mis padres a comprar y en el camino escuchaba la radio, pero para mi las matrículas que no fueran de mi provincia tenían un valor mucho más especial que las canciones. 

¿De verdad que no conocías "Si tú me miras" de Alejandro Sanz? Nops. La música en mi vida habían sido los libros y Onda Cero con Luis del Olmo poniéndole olor a la cocina de mi santa madre. Ya. Lo se. Pero... cambio de párrafo.

Como ya dije antes, tenía una especie de aura que me protegía. Nops. No sufrí bullying, por suerte o desgracia, me da igual lo que pienses. Tocar la flauta era lo más parecido a pasarlo mal. Y ahí empezó todo. 

Mi profesora de música veía que la flauta no nos motivaba y tuvo la genial idea de poner una canción de un grupo llamado Oasis. Perdí la virginidad con Whatever. ¿Qué podía yo hacer? No lo se, quizás debería estar agradecido, por haber sobrevivido a mis aventuras sin música, ¿Estaba seguro de ello? Tan seguro como que la realidad nunca fue la verdad completa. 

¿No haber escuchado nunca música era un sueño nada más? Nops. Lo importante fue que desperté y había algo muy importante que debía hacer. Follar. 

Y follé. ¿Eso me convirtió en un pastiche? Nops. Y ya van cuatro negaciones. Más bien me convirtió en un enfermo. En un chico enfermo que prefirió no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Las razones? ¿Quien necesita razones cuando tienes música? Placer. De lo contrario no lo hubiese hecho. 

20 años después mi enfermedad sigue intacta. Cuando vi aquella chica llorar, mi respuesta fue reírme -no de ella- sino más bien de la vida -miento, me reí de ella-. Porque mi vida es y ha sido un pastiche de mentiras y verdades a medias. Usted lector estará de acuerdo conmigo. 

Pero quizás el pastiche sólo se reduzca a un recurso para escribir este hilo. En el fondo sigo siendo un niño enfermo -Sick Boy, el verdadero protagonista, no Renton-. Ya no se trata de elegir la vida o no. Soy un adicto, y esa es la puta realidad. ¿Podría ser adicto a otras cosas? Sips -y ya van tres afirmaciones-, pero prefiero estar enfermo a ser el pastiche que acabas de leer.